ESTO ES UN BORRADOR. LÉASE COMO TAL.

Durante los últimos 50 años el mundo ha sido testigo de una de las revoluciones más importantes para el planeta. La Revolución Verde. Luego de la Segunda Guerra Mundial, con Europa destruida y los Estados Unidos fortalecido política y militarmente; se introduce el concepto de los pesticidas químicos. Junto con ellos se lo logró el descubrimiento de variedades tolerantes a los herbicidas, lo cual permitió el desarrollo del mejoramiento genético en plantas. Un avance enorme en la tecnología de producción de alimentos.

Ahora se podían sembrar miles de hectáreas con el mismo cultivo sin temor a que la maleza y otros peligros dañaran la producción. Junto con este avance, otros se abrieron paso. Tractores y contenedores especializados, semillas, fertilizantes y nuevos equipos. El campo ya no parecía más una parcela en la que una familia subsistía.

En los últimos 50 años se ha reducido el número de agricultores por cada 1000 habitantes. La era post-moderna ha sido la expansión de lo urbano, lo tecnológico y lo digital. Todo lo contrario al campo.

Pero esto tiene que cambiar. Los efectos de los monocultivos y la producción indiscriminada de alimentos tiene un precio que todos tenemos que pagar. Los gases de efecto invernadero y la contaminación de las fuentes hídricas es responsabilidad de todos. No solo de los grandes agricultores y ganaderos, sino de todos lo que consumimos alimentos producidos de forma irresponsable. Somos todos los mayordomos de la tierra. Nadie más va a cuidarla de manera consciente.

Es por esto que propongo el sistema de producción distribuida. Cada grupo de habitantes es responsable de producir la mayor cantidad posible de insumos para su propio grupo. El resto de los insumos es mercadeado en un sistema global que permite balancear las necesidades locales con las demandas globales por alimentos de cada región. El principio es simple. Producimos alimentos con responsabilidad. Somos responsables con nosotros mismos, pues nos encargamos de llevar una dieta acorde a nuestro estilo de vida. Somos responsables con nuestros vecinos, ya que colaboramos junto con ellos a producir la mayor cantidad de alimentos que se puedan encontrar localmente. Somos responsables con el mundo entero, ya que no producimos de forma indiscriminada sino que más bien, somos buenos administradores de los recursos que tenemos a la mano.

Es obvio que para llegar a este ideal, es necesario incorporar varios pasos:
1. Sensibilización y nuevas oportunidades: Abrir oportunidades que permitan escoger la vida Rurbana. Una mezcla entre centro de acopio y producción agrícolas y centros urbanos de mediana-baja densidad.

2. Centros urbanos deben estar conectados al mundo físico y virtual: Internet y líneas celulares de última generación, Autopistas seguras y rápidas que puedan ser usadas por vehículos eléctricos y autónomos, Aeropuertos medianos para aerolíneas no tripuladas que permitan el transporte de alimentos con facilidad.

3. Un sistema de planeación y distribución de alimentos distribuido, no controlado por ningún gobierno sino federado a todos los que quieran usarlo.

4. Incorporar a los grandes consumidores de alimentos, para que junto a los nuevos centros de producción, puedan planear con claridad los alimentos que necesitan cada temporada con lo que se producirá sin exceso.

5. Educar a los países en desarrollo para incorporen políticas públicas que permitan implementar los pasos anteriores.

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