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Dos mil ¿Diecinueve?

La era cristiana ha tenido un largo dominio. Más de dos mi años. Pero aún me parece más interesante la implicación del llamado post-cristianismo occidental que asume un estado Laico y la erradicación por omisión de la religión organizada y su falta de fuerza para eliminar la referencia al nacimiento de Yeshua de Nazareth.

Con todo esto me pregunto. ¿Si pudiera decidir un evento de este año que terminó para determinar el inicio de una nueva era, cuál sería? ¿Acaso podemos este año que pasó hablar de un evento de naturaleza mundial separado de la religión organizada y el poder público que haya sido cumbre para el desarrollo de la raza humana y que de forma directa o indirecta, voluntaria o forzada, racional o emocional transformado el pensamiento y comportamiento de la humanidad de tal forma que merezca ser reconocido como el hito de rompió la historia en tres partes?

¿Las redes sociales y su influencia en la política mundial, el discurso extremista y la perdida de la identidad? ¿La producción de carros eléctricos de un precio menor pero no accesible? ¿El aumento de las enfermedades mentales? ¿El reconocimiento del cambio climático como un problema mundial? ¿Un personaje? ¿El Papa? ¿Mbappe como el jugador que ganó el mundial de futbol a los 19 años? ¿Trump como el presidente 45 de los Estados Unidos?

¿Será que ha de nació una persona importante en un lugar desconocido? Tal vez un niño o niña en medio de la guerra en Siria o en la frontera de los Estados Unidos y México o huyendo de Venezuela o Yemen. ¿Algún mártir a dejado un legado que atravesará el tiempo?

Dos Mil Diecinueve puede ser el año que no fue el Dos Mil Dieciocho. Un año en donde la humanidad se mueve un poco más cerca a la idea original del Mesías. Amar a otros como nos amamos a nosotros. Tal vez, cuando lo logremos, podamos entrar al año cero. El inicio de la verdadera era post-cristiana, el de la era divina.

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Huérfano de Padre

Hoy, 14 de Octubre de 2018, descubrí que soy huérfano de padre.

De manera, algo tétrica y de ultratumba, mi hermano encontró en los registros escondidos del sistema de pensiones colombiana que el nombre de mi padre natural aparecía en la lista de las personas a las que les habían reclamado la pensión por fallecimiento.

Murió hace cinco años. No sabemos ni como ni en que día. Solo sabemos que la persona que reclamó su pensión vive, y de forma aún más tétrica, conserva su número de celular y su cuenta de Whatsapp.

No es que me haga falta, pues no estuvo por los últimos 27 años. No quería ser Huérfano de Padre, aunque ya era hijo de mujer cabeza de hogar. Seis años de infancia con progenitor varón no fueron suficientes para construir una imagen paterna que ahora me haga sentir la perdida.

Ahora puedo decir con tranquilidad que comparto con mis medios hermanos la misma respuesta. Mi padre ya no está con nosotros. 

R.I.P